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Norma ISO 9001-2015: evolución y objetivos

Las normas ISO constituyen estándares internacionales para asegurar la satisfacción de cliente e intentar exceder a sus expectativas en relación con los productos y servicios contratados. Esta homologación facilita las interacciones comerciales y productivas entre distintas culturas. Fomentan una igualación en base a criterios mínimos de profesionalidad y rigor.

En este sentido, la norma ISO 9001:2015 desempeña un rol fundamental, pues pretende operar como base de los sistemas de gestión de calidad (en especial, en las organizaciones empresariales).

A grandes rasgos, la Organización Internacional de Estandarización (ISO) y sus agencias nacionales (en España, AENOR) ejercen la función esencial de promover la creación de normativa de homologación y verificar su cumplimiento, por lo que operan como autoridades de certificación.

Una breve introducción histórica

Para entender la relevancia que implica la publicación de la norma ISO 9001:2015, es preciso remontarse a su más directo precedente, la norma ISO 9001:2008. Además del número de codificación, las normas ISO cuentan en su nomenclatura con el año en el que se hicieron vigentes.

Por lo que respecta a la norma ISO 9001:2008, hay que destacar que especificaba cómo ha de administrar la calidad de manera efectiva una empresa para mejorar la satisfacción del cliente. Al fin y al cabo, esta certificación de calidad supone un incentivo para los clientes y proveedores que recurren a estas empresas. No en vano, más de medio millón de empresas de todo el mundo contaban con la certificación de la norma ISO 9001:2008.

 

La evolución de la norma ISO 9001

 

Sin embargo, la concepción de la calidad tiende a renovarse y hacerse más escrupulosa a medida que las organizaciones integran los nuevos avances metodológicos y tecnológicos. Por lo tanto, las normas ISO no son ajenas a estas innovaciones y experimentan procesos de revisión y actualización, con el objetivo de ofrecer un servicio de estandarización óptimo. Esto ha sucedido con la evolución plasmada entre la norma ISO 9001:2008 y la ISO 9001:2015.

A continuación, se reseñan los cambios más relevantes que ha comportado esta actualización:

– Reestructuración del propio texto en función de criterios estandarizados de calidad.

– Relación explícita de los servicios.

Evolución de la prevención en la gestión de los riesgos. En este aspecto, hay que incidir en la importancia, para implantar correctamente la Norma ISO 9001:2015, del apoyo de una consultoría de sistemas de gestión.

– El liderazgo  sustituye a la responsabilidad de la dirección, con necesidad de mayor implicación de la dirección en el sistema de gestión.

– Información documentada como nueva denominación de procedimientos, instrucciones, formatos y registros.

– Mayor atención y necesidad de determinar del contexto interno y externo de la organización.

– Comprensión de las necesidades y expectativas de las partes interesadas pertinentes de la organización.

– Mayor énfasis al enfoque basado en los procesos como eje del sistema de gestión.

– Enjundia del conocimiento como recurso.

– Control de los procesos, productos y servicios que se suministran externamente.

Imagen: www.prevencionar.com

Los objetivos de la norma ISO 9001:2015

Todas las modificaciones reseñadas tienen como meta la consecución de los siguientes objetivos:

 

1. Liderazgo. Como se señaló previamente, se trata de una faceta revalorizada. La alta dirección ha de redoblar su compromiso y lograr unos estándares de calidad compatibles con la dirección estratégica de la organización y su contexto.

2. Política de calidad. Esta ha de afianzarse como un marco de referencia en el que se insertan los objetivos de calidad.

3. Objetivos de calidad. Su importancia ha justificado un espacio propio. Estos objetivos han de ser definidos en función de niveles, funciones y procesos. La planificación y documentación exhaustivas de los objetivos, por tanto, se revelan como indispensables.

4. Toma de conciencia. Consiste en que el personal de la empresa y sus servicios subcontratados asimilen completamente los objetivos de calidad oportunos.

5. Competencia. Necesidad de valorar el desempeño del personal de la organización, asegurando que son competentes para el desarrollo de su puesto de trabajo.

6. Revisión de la dirección. El grado de cumplimiento de los objetivos de calidad se configura como una información de entrada.

Por último, hay que destacar que el cumplimiento de estos objetivos generará beneficios en materias como la sistematización, competitividad, confianza interpersonal, sostenibilidad y productividad.


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