Plan de formación de empresa

Las claves para un buen plan de formación.

 

Estos últimos meses del año son los ideales para planificar las distintas actividades estratégicas para el próximo año. En esta ocasión queremos hablaros del plan de formación y los puntos clave a tener en consideración.

 

Los pasos básicos para la gestión de un plan de formación son los siguientes:

  • Identificación de las necesidades formativas.
  • Diseño y planificación de la formación.
  • Desarrollo de las acciones formativas.
  • Evaluación de los resultados obtenidos.
  • Puntos fuertes, desarrollo de acciones correctivas y de mejora.

 

Como comentamos en el punto anterior, el primer paso para el diseño del plan de formación es conocer la necesidad de formación del personal de la organización, para ello utilizaremos distintos métodos y herramientas como:

  • Preguntar al trabajador/a directamente (a través de entrevistas, cuestionarios, encuestas etc.)
  • Solicitar la información al superior jerárquico.
  • Información de las no conformidades, acciones correctoras y preventivas ocurridas a lo largo del periodo.
  • Información de las reclamaciones y sugerencias de las partes interesadas (clientes, proveedores, colaboradores, etc.).
  • Objetivos y planificación estratégica de la alta dirección.
  • Cambios legislativos/normativos que puedan afectar.
  • Implantación de nueva tecnología en la organización o métodos de trabajo.
  • Formación de las nuevas incorporaciones, por ejemplo, en materia de prevención de riesgos laborales.
  • Acciones de mejora indicadas en la revisión por la dirección (en caso de tener un sistema de gestión implantado).
  • Información de la evaluación del desempeño profesional.

 

Una vez se conozca la formación necesaria, hay que tener claro qué objetivo se pretende perseguir con cada una de las acciones formativas y/o alumno/a. Esto nos servirá para ajustar los contenidos del curso a las necesidades específicas, y para informar al personal afectado, evitando así que se creen expectativas erróneas al propósito que tiene la empresa.

 

Ahora es el momento de diseñar y planificar el plan de formación, éste contendrá tantos apartados y datos como necesidad de detalle necesite la empresa, un ejemplo de los puntos a tener en cuenta son:

  • Nombre del curso formativo
  • Objetivo que se persigue (facilitará la creación del programa de la acción formativa).
  • Nivel del curso (básico, medio, avanzado).
  • Duración prevista.
  • Fecha prevista de impartición.
  • Metodología de impartición (presencial, a distancia, mixta, teleformación, experencial, etc.)
  • Nombre de los asistentes.
  • Formación interna o externa.
  • Centro formativo (si lo tiene claro).
  • Identificación de recursos necesarios.
  • Criterios de evaluación de la acción formativa (evaluación de conocimientos, habilidades y destrezas de manera teórica y/o práctica).
  • Presupuesto disponible.

 

La existencia de un plan de formación no significa que no se pueda impartir formación que no esté contemplada en el documento. De hecho, es un documento vivo que debe ser actualizado según las necesidades. Si existieran modificaciones se deberá tener un histórico de las fases por la que ha pasado, evitando machacar el documento con las modificaciones. Así también cumpliremos con uno de los requisitos básicos de los sistemas de gestión (ISO 9001, ISO 14001, OHSAS 18001 etc.)

 

Antes del comienzo de cada acción formativa se tendrá que nombrar un responsables del seguimiento de la misma. Esta persona planificará y realizará el seguimiento de la acción formativa, responsabilizándose  entre otras cosas, de:

  • Selección del formador (interno o externo).
  • Que se cumpla con los objetivos planteados.
  • Se cree el programa conforme a las necesidades.
  • La documentación a aportar al alumnado sea suficiente y adecuada.
  • Seguimiento durante el proceso formativo, tanto del alumnado como del docente.
  • Resolución de dudas y problemas.

 

Otra parte importante de la formación, es la valoración de la eficacia en las siguientes vertientes:

  • Estimación del grado de satisfacción del alumnado sobre la actividad formativa en la que ha participado, bien a través de una entrevista o la cumplimentación de una encuesta. Antes de la valoración sería un buen momento para recordarle los objetivos que se pretendían conseguir.
  • Valoración del curso por parte del docente, en este caso, el docente podría valorar los conocimientos, implicación y desarrollo de cada alumno bien a través de un examen y/o un informe individual de cada alumno/a.
  • Evaluación de la eficacia de la acción formativa (tras un periodo prudencial), es decir, si los conocimientos, destrezas y habilidades que se pretendía dotar al trabajador han sido adquiridos. Para ello se puede solicitar información al superior jerárquico, realizar una prueba/examen o incluso preguntar a clientes y proveedor (en casos muy específicos).

 

Teniendo en cuenta el desarrollo de la acción formativa y las valoraciones indicadas en el punto anterior, se analizaran los puntos fuertes y de mejora de la cada acción formativa desarrollada, para así adoptar acciones correctivas y preventivas.

 

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