Fórmulas para combatir el estrés laboral

El estrés laboral es uno de los principales enemigos del trabajador en el día su día. Modifica conductas, actitudes y en definitiva ánimos de cara a las actividades cotidianas que tiene que llevar a cabo. Hay una serie de procederes o medidas que se pueden poner en marcha para minimizarlo, que veremos a continuación.

Para empezar, el descanso diario es fundamental. En épocas fuertes podemos estar sometidos a una sobrecarga de trabajo excesiva que incluso puede afectar a nuestro sueño. Incluso en las temporadas más difíciles, hemos de intentar mantener unas horas de sueño fijas, que nos permitan desarrollar nuestra jornada laboral de una manera descansada. La adaptación del horario va a ser en este caso fundamental para llevar a cabo jornadas productivas.

Trasforma el estrés en energía para resolver problemas. La adrenalina es la respuesta de nuestro organismo ante situaciones de alerta. Resolver problemas de manera organizada y planificada puede paliar de una manera efectiva nuestros umbrales de estrés. Hay situaciones que ni nosotros podemos controlar. Hemos de ser conscientes de ellas y actuar en consecuencia para resolverlas.

Lo más fundamental e importante es desdramatizar. Es decir, sopesar la gravedad de la situación y tomar consciencia de si de verdad merece la pena estresarse por ello. Aunque nuestra percepción es que un problema es virtualmente insalvable, seguro que existe una o varias soluciones para ponerle fin (o por lo menos, para minimizar su daño). Hemos de prestar atención a una máxima que es: quien trabaja se equivoca. Todo se basa el análisis de puntos y peligros de control, por ejemplo.

Empresas, como Kaleido Consultoría en Valencia (Comunidad Valenciana), son las primeras interesadas en contar con trabajadores que sepan gestionar sus umbrales de estrés, puesto que al final eso transpira bienestar general.

Finalmente, recurrir a técnicas de relajación tampoco tiene porque ser una mala opción a la hora de aplacar el estrés. Medidas como pararse a respirar, detenerte un momento, salir a dar una vuelta, etc. En definitiva, desconectar un rato. Sin duda, un buen complemento a estas técnicas es el realizar ejercicio diario. Salir a correr, por ejemplo, además de eliminar toxinas, reduce considerablemente los niveles de estrés.

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