violencia laboral - KALEIDO CONSULTORIA

Clasificación de la violencia laboral

 

La ineludible interrelación entre las personas en el ámbito laboral conlleva a tener en consideración el riesgo a los que están sometidos. Identificar los tipos de agresión y atender a quien la perpetra servirá para establecer medidas y sanciones en función de su gravedad. Un error común pasa por valorar solamente la violencia laboral a tenor de agresiones físicas (pegar, empujar…). Sin embargo, otras conductas igualmente vejatorias e intimidatorias también han de ser valoradas para concluir definitivamente con esta lacra.

 

En la actualidad, una de las clasificaciones más utilizadas para determinar el tipo de violencia en el ámbito laboral es la elaborada por California Division of Occupational Health and Safety (Cal/OSHA). Maneja tres clases de violencia laboral clasificadas en tipos I, II y III, según sea la relación entre perpetrador (persona que ejerce la violencia) y la víctima de esos ataques.

 

Tipo I

En este primer grupo se da la paradoja siguiente: quien perpetra la agresión y la víctima no se conocen, no existe una relación laboral ni comercial entre ambos. En este grupo se encontraría, por ejemplo, los atracos a taxistas o los robos en establecimientos y empresas, sea cual sea el método (con un arma, a través de un butrón, técnica del alunizaje…).

 

Tipo II

La violencia, en este segundo tipo, se ejerce normalmente mientras se está ofreciendo un servicio. Aquí, perpetrador/a y víctima se conocen, han establecido algún tipo de conexión comercial. Un claro ejemplo podría ser el de técnicos/as de telefonía, fontanería, electricidad u otras profesiones que requieran el despliegue en la casa del cliente/a, personal sanitario, conductores de autobuses, etc.

 

Tipo III

La revancha es la gran causante de este tipo de violencia laboral. Existe, en el tercer tipo, una relación directa entre ambos protagonistas y están relacionados directamente con el lugar donde ocurre el acto violento. Lo más común es que se produzca entre jefe/a y empleado/a. Sin embargo, las relaciones familiares entre compañeros/as de trabajo registran un alto índice de esta clase de violencia.

 

El entorno, el lugar de trabajo o las características de quien perpetra la agresión son circunstancias que dependiendo de cómo se desarrollen puede aumentar la probabilidad de que se materialice los hechos violentos.

 

Como todo riesgo laboral, se deberá de adoptar una serie de medidas preventivas. Para ello será necesario reflexionar sobre la existencia de problemas de violencia relacionada con el trabajo, tanto para aquellos que puedan ocasionar daños físicos como para los abusos verbales.

 

A su vez, es imprescindible recopilar los datos de los hechos ocurridos para poder ser investigados e ir adaptando las medidas preventivas a las necesidades y variables que puedan ocurrir.


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