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Causas y consecuencias del presentismo laboral

 

El absentismo laboral se viene sustituyendo por el presentismo, el cual arroja también fatales consecuencias para la empresa y el/la trabajador/a. En lugar de no acudir al trabajo (con o sin justificación), la nueva tónica, según Adecco, sugiere que el 46 % de las compañías españolas asegura que, en la suya, existen trabajadores/as que acuden al trabajo, pero no rinden adecuadamente. Esto es el presentismo, el nuevo mal laboral que afecta a la profesionalidad y como riesgo psicosocial debemos tenerlo en cuenta en el plan de prevención de riesgos de la organización.

 

En definitiva el presentismo laboral cosiste en que los/as trabajadores/as asisten a su puesto de trabajo pero dejan pasar las horas sin desarrollar nada productivo. Incluso puede alargar su jornada laboral normal con el propósito de que se perciba su presencia en el puesto de trabajo.

Causas que incitan su práctica

 

1.  Gran acumulación de tareas: La reestructuración de puestos de trabajo derivada de la crisis económica, ha provocado que gran parte del personal asuma una cantidad de trabajo extra. La actividad frenética a la que pueden estar sometido un/a empleado/a puede inducir a un colapso y ese efecto rebote.

2. Presión de los/as jefes/as: la exigencia de los/as superiores a sus subordinados/as puede hacer que estos/as decidan acudir, aún encontrándose indispuestos/as, para no acumular tareas.

3. Miedo de las personas que trabajan a perder su puesto: se trata de una de las causas más comunes del presentismo. El temor al despido y desempleo también propicia este «síndrome de la silla caliente».

4. Nula motivación: la dificultad de encontrar un trabajo que reporte mayor satisfacción obliga a los/as empleados/as a acudir a su lugar de trabajo, a pesar de no sentirse motivados/as.

5. Cultura organizacional: La costumbre del personal de la organización o un área de trabajo  de alargar el horario laboral más allá del establecido, provocando una presión al personal recién incorporado a mantener ese hábito, ya que está mal considerado que una persona se marche finalizada su jornada de trabajo oficial.

 

Consecuencias para sus actores

 

1. Las empresas verán cómo la productividad y eficiencia de los/as trabajadores/as descienden drásticamente. Sin embargo, conviene estar alerta. Existen presentismos que esconden causas reales de enfermedad que pueden conducir contagios al resto de los/as trabajadores/as sanos/as.

2. Los/as empleados/as, a pesar de hacer acto de presencia, dedicarán buena parte de su tiempo a tareas que no corresponden a su posición: fumar, visitar redes sociales (en el 93 % de las empresas, se asegura que sucede), navegar por Internet e, incluso, llegar tarde y salir antes de tiempo, sin motivos que lo justifiquen.

 

Desarrollar una evaluación de riesgos de los aspectos psicosociales parece una cuestión urgente. La cultura empresarial, con largas jornadas de ocho horas, también puede estar detrás de este fenómeno.

 


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